Memoria de la Guerra Silenciosa

<< Cuando hace veinte años ochos periodistas —ignorando el negro destino que en Uchuraccay les esperaba— marcharon en comisión de trabajo hacia la sierra alta de Ayacucho, hacía ya veinte años antes un insigne poeta peruano de la llamada Generación del 50, autor de versos como “Hay que vivir ausente de uno mismo / hay que envejecer en plena infancia / hay que llorar de rodillas delante de un cadáver / para comprender qué noche / poblaba el corazón de los mineros” (De Canto a los mineros de Bolivia, que obtuvo el Premio en los Juegos Florales de la Universidad Autónoma de México 1951), se dirigía por enésima vez también hacia las serranías —aquella vez a las de Cerro de Pasco— con el afán de buscar la verdad.  Manuel Scorza era el nombre de aquel valiente. Hasta sus oídos sensibles al dolor y la injusticia habían llegado los rumores sobre la manipulación de las noticias oficiales en torno a unas matanzas de campesinos en los Andes Centrales. Se trataba de pleitos de tierras que envolvían a poderosos hacendados y a una compañía minera internacional.  Solo un informe de César Hildebrandt publicado en la Revista ‘Caretas’ diez años después de sucedidos los hechos cuestionaría los acomodos periodísticos de aquel entonces. >>

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Huamanchumo, Ofelia (2003) “Memoria de la Guerra Silenciosa”, QUEHACER –Revista del Centro de Estudios y Promoción del Desarrollo 144: 60–65.

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