Narrativa: “Bestiario Personal” (relatos)

Libro de relatos (anécdotas, memorias, relatos).

Bestiario Personal, (Berlín: Epubli 2017: 108 págs.)

Formato: Libro de bosillo, pasta blanda; ISBN: 978-3-7450-2906-2

Ver: Indice de la edición Epubli- Berlín, 2017

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[Texto del prólogo:]

<< AL LECTOR

No se piense que dedico un libro entero a hablar de animales por sentir yo un cariño innato hacia ellos o una necesidad ineludible de tenerlos cerca. Todo lo contrario. No crecí rodeada de mascotas. En el seno de mi familia nunca se hospedó un perro o un gato, oficialmente; sin embargo, mi hermano menor, cuando pequeño, llegó varias veces a albergar, a escondidas, a distintos bichos, desde una iguana hasta algunos pichones de codorniz.

A mí me interesó desde muy temprano, no obstante, el milagro de la vida animal en sus relaciones no siempre felices con el ser humano. Será porque vengo de la ciudad de Lima, una mole de cemento rodeada de arenales que muchos, equivocados, creen escasa de vida salvaje. Yo di con su maravillosa fauna urbana siendo todavía muy pequeña. Comencé descubriendo de casualidad en un árbol de níspero del jardín del vecino a más de una docena de pajaritos de diferentes tipos y colores, que venían en el verano a picotear la fruta a distintas horas, como turnándose. En ese entonces se me ocurrió dibujarlos en un cuaderno porque no tenía cámara de fotos. Alertada por ese hallazgo descubrí más tarde en las palmeras del parque de mi barrio unos halconcillos de ciudad, y ni qué decir de las conductas de los gallinazos de azoteas viejas, sobre los que empecé a tomar notas. Así nacieron mis cuadernos de animales, en los que redactaba anécdotas, apuntaba observaciones, esbozaba dibujos, comentaba experiencias y copiaba citas sobre animales. Aún mantengo esa costumbre.

De ahí surgió este libro, que es una selección comentada de esas anotaciones y que anuncia ya su carácter en el título. Se trata de un ‘bestiario’. Con ello he querido aludir a ese género libresco de orígenes medievales en el que, en el tipo de los fantásticos, se describían animales monstruosos o quiméricos, a veces en tono de reflexión moral, con lo que cada uno podía adquirir una simbología del bien o del mal. Este bestiario es además ‘personal’ porque los animales escogidos alcanzaron en algún momento de mi vida el nivel de bestias extraordinarias, en el mejor sentido de esta expresión.

Todavía guardo nítidos recuerdos de paseos a la orilla del mar peruano, por La Punta, Miraflores, Paracas, Huanchaco, Colán, viendo las gaviotas, los pelícanos, los alcatraces, los cangrejos; y confieso que escudriñar a los animales en su espacio natural es algo que aún me sigue gustando tanto como leer artículos o investigaciones sobre conducta y psicología animal.

A veces espero con ansiedad las once de la mañana para ver posar en la punta más elevada de un pino del parque de enfrente a un cernícalo, que acostumbra hacerlo; también puedo pasar una tarde entera mirando las cornejas. Entrado el verano disfruto viendo en el río Isar cómo pasean los patos sobre sus espaldas a sus crías, pataleando contra la corriente; y ya a estas alturas del año suelo salir a dar un paseo por el borde del bosque cuando empieza a caer la noche, esperando poder cruzarme con un erizo, una rana, una marta y, por qué no, con un zorro, como ocurrió la otra noche. Fue la mirada de aquel zorro la que me dio el impulso final para publicar este Bestiario Personal.(1)

Múnich, julio 2017.

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(1)Los nueve primeros capítulos de este libro fueron publicados entre 2015 y 2017 en OTROLUNES – Revista Hispanoamericana de Cultura, (nrs. 37-45, versión digital), dirigida por el escritor cubano Amir Valle, desde Berlín.  >>

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Imagen: detalle de carátula de edición Berlín 2017.