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Ana Varela Tafur – Sobre “Elixires de Exilio”

<< Con el poemario Elixires de exilio de Ofelia Huamanchumo de la Cuba nos preguntamos: ¿existen estos elixires?, ¿con qué elementos se preparan estos revitalizadores del destierro? La lectura de estos poemas nos sugiere, en la voz responsiva y cómplice de Cupido, que hay un exilio de Amor que es placentero si seguimos sus traviesas pócimas.  La antesala del libro, un verso de ‘La rueda del hambriento’, es la súplica vallejiana que extraña su lengua materna y encierra interrogantes que la poeta, lejos de su Perú natal, se plantea: ¿qué pasa con la lengua materna, con la escritura creadora?, ¿a dónde se van las voces interiores que no riman con el ‘otro’ que se puede nombrar cultura y diferencia?, ¿qué hacer en ese laberinto babélico donde la lengua es literalmente ‘otra’ y del ‘Otro’? Los poemas confabulan para que la voz desterrada desde su dolor inicial al gozo creador hable el idioma de Eros, las hadas y Cupido. No hay escapatoria, el yo poético flechado ha bebido elixires de agua, aire, barro, fuego, en suma, los líquidos ardientes del amor. Se han fundido nuevos elementos, se han disipado las barreras del idioma, el reverberante espacio ahora es el del cuerpo enamorado y sus delicias en la “hoguera de los afectos”.   La poesía de Ofelia Huamanchumo de la Cuba celebra una voz fresca que se nutre de otras vivencias y nos convoca —a los exiliados— a no rendir nuestra lengua primigenia, ni sus olores y sabores propios, sino a reciclarla con hechizos y trampas verbales del gozo porque, como sella el libro, “Amor nunca tuvo idioma”.  >>

Ana Varela Tafur. Berkeley, California 2016. [Texto de la contratapa del libro].

Mónica Cárdenas – Sobre “Dias de un viaje. Fotorrelatos de una limeña”

<< ‘ Dias’ de un viaje lleva en su nombre dos lenguas, dos naturalezas, dos orillas. El viaje de una joven limeña a Alemania la conduce a descubrir otras culturas, a contrastar experiencias librescas con nuevas realidades, a traspasar prejuicios: propicia breves reflexiones sobre sí misma y sobre lo que creía del espacio propio. Viajar joven y sola es un vuelco vital; escribir sobre ello, un reto del que Ofelia Huamanchumo de la Cuba sale bien librada gracias a una prosa fresca y ágil que conserva el artificio de la inmediatez y la inocencia de las primeras miradas.

Octavio Paz escribió que vivir es separarnos del que fuimos para internarnos en el que vamos a ser y que, por lo tanto, en el vivir está implícita la soledad. Es dicha soledad la que acecha en cada anécdota, en cada cambio de diapositiva, ya que en el viaje las experiencias de vida se aceleran. Lazarilla de sí misma, la protagonista recorre algunas ciudades de Francia, España, Italia, Austria, y explora mucho más su nuevo centro, Múnich, que terminará complejizando su antiguo estatuto de limeña. >>

Mónica Cárdenas Moreno. Francia, 2015. [Texto de la contratapa del libro].